El cuerpo suele dar señales antes de que un malestar se vuelva un problema. A veces son molestias leves, otras incomodidades que aparecen en determinados contextos o momentos del año, pero todas cumplen la misma función: avisar que algo necesita atención.
Dolor, irritación, sensación de ardor o cambios que se sostienen en el tiempo no deberían normalizarse ni postergarse. Reconocer estas señales y actuar a tiempo es una forma concreta de cuidado y prevención, más allá de la estación o la rutina diaria.
En esta nota repasamos algunas molestias frecuentes que pueden aparecer con mayor exposición al agua, al sol o a cambios de hábitos, y qué tener en cuenta para cuidarte y consultar cuando sea necesario.
Oídos: molestias que no conviene ignorar
En contextos de mayor contacto con agua, humedad o cambios de temperatura, los oídos pueden verse afectados. Sensación de oído tapado, picazón, dolor leve o secreciones son algunas de las señales más comunes.
Estas molestias pueden estar relacionadas con infecciones externas, acumulación de humedad o irritaciones del canal auditivo. Si bien muchas veces comienzan de forma leve, no es recomendable automedicarse ni dejar pasar el malestar, ya que puede empeorar.
👉 Cuándo consultar:
- Dolor persistente o intenso
- Secreción, inflamación o fiebre
- Sensación de audición disminuida que no mejora.
Ojos: irritación, ardor y cansancio visual
La exposición al sol, al cloro, al viento o incluso al uso prolongado de pantallas puede generar molestias oculares como ardor, enrojecimiento, lagrimeo o sensación de cuerpo extraño.
Si bien muchas de estas molestias pueden ser transitorias, cuando se repiten o se intensifican es importante prestar atención. El cuidado visual también forma parte de la salud integral.
👉 Señales a observar:
- Picazón o enrojecimiento frecuente
- Dolor ocular
- Visión borrosa o sensibilidad a la luz
Piel: el primer órgano en manifestar cambios
La piel suele ser uno de los primeros órganos en reflejar cambios en el entorno o en los hábitos. Sequedad, irritación, manchas, picazón o lesiones que no cicatrizan pueden aparecer ante la exposición solar, el calor, el uso de productos inadecuados o la deshidratación.
Cuidar la piel no es solo una cuestión estética: es una forma de prevención y detección temprana.
👉 Consultá si notás:
- Cambios en lunares o manchas
- Lesiones que persisten
- Ardor o picazón constante
Hábitos diarios que impactan en la salud
Más allá de síntomas puntuales, hay hábitos cotidianos que influyen directamente en cómo responde el cuerpo. Cambios en el descanso, en la alimentación o en la hidratación pueden potenciar molestias físicas si no se acompañan con cuidados básicos.
Algunas recomendaciones generales:
- Mantener una hidratación adecuada
- Priorizar el descanso
- Escuchar al cuerpo y no forzarlo
- Evitar automedicarse
La importancia de consultar a tiempo
Muchas molestias comienzan de forma leve y pueden resolverse fácilmente si se consultan a tiempo. Postergar una consulta o minimizar síntomas puede generar complicaciones innecesarias.
La prevención también es parte del cuidado de la salud: escuchar al cuerpo, informarse y consultar cuando algo no está bien es una decisión responsable.
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